LA PRENSA EN EL ÁMBITO MUNDIAL (II)

Después de la experiencia francesa, Inglaterra fue el segundo país en que, con la publicación del “Times”, se consolida la prensa diaria con puntualidad en el horario de salida y con la estabilización de la tirada. Este periódico fue fundado por John Walter en 1785 como The Daily Universal Register. Walter cambió el título el 1 de enero de 1788, después de 940 ediciones, por The Times, del cual fue editor hasta 1803.

La euforia de principios del siglo XIX durará hasta bien entrada la década de 1960 en que los empresarios-propietarios entienden la necesidad de acabar con la enorme proliferación y diversificación de diarios y tienden cada vez más hacia la concentración que caracteriza hoy  la trayectoria de los medios informativos mundiales.

Cada vez con carácter más acusado, las diversas empresas periodísticas se agrupan en un solo fondo de ideologías similares y objetivos comunes. Paradójicamente, el dominio de la prensa se traduce por la disminución del número de títulos o la agrupación en “cadenas”.

Es en esa época cuando en Gran Bretaña se produce la absorción del “Times” por el grupo Thomson (1966), desapareciendo en pocos años más de setenta diarios de provincias. En Alemania Federal el grupo Springer acapara más de un cuarto de la tirada global. Lo mismo sucede en Francia y en el resto de países del mundo occidental.

Como es lógico, esta concentración empresarial se produce también en el contenido, prevaleciendo cada vez más la nueva fórmula estadounidense: los “features syndicates”, que facilitan los mismos artículos de fondo, bajo formas de pliego a punto de publicarse. Es el gran “boom” de las pocas agencias de noticias  que concentran la información total de la prensa.

Existe otro aspecto fundamental dentro de esta concentración: el reforzamiento del poder político al que la mayoría de los medios informativos de muchos países se subordinan. Este aspecto volverá a condicionar de modo decisivo la libertad de expresión y el derecho a una información objetiva, desprovista de intereses económicos y de partido. Libertad y derecho que quedan en poder, por un lado, de los trusts económicos y, por otro, de las organizaciones políticas o doctrinales.

Los dos extremos antagónicos de este proceso quedan perfectamente ejemplarizados en Estados Unidos y en la Unión soviética: el autoritarismo propio de los regímenes dictatoriales de los países socialistas, incluida China Popular, versus cierto pluralismo basado en las ideas democráticas y las invocaciones de los derechos del hombre, entre ellos el de la libertad de expresión.

Si se clasificaran  los diversos tipos de empresas periodísticas en función de su grado de autonomía en relación con el poder político y económico, aunque dichas empresas funcionen de acuerdo con el derecho común, todas de una u otra forma, se hallan sometidas a ciertas disposiciones especiales y constituidas en general bajo la forma de sociedades mercantiles, cuyas acciones se encuentran en poder de particulares, de agrupaciones industriales, de organizaciones económicas, sindicales y políticas.

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